Facundo Cabral: un caminante del mundo
>> domingo 26 de julio de 2009
Facundo Cabral es un cantautor (poeta, escritor, filósofo, humorista, predicador, vagabundo) de reconocimiento mundial. Nació el año 1937 en Argentina, pero eso es sólo circunstancial, un intento de etiquetar su procedencia. Él es un hombre del mundo, más que por estar en él por haber caminado por él: “… llevo caminando desde 1960, 165 países… Mi oficio es caminar, soy artista pero ante todo soy un caminante”. No tiene casa, ni coche, ni tarjeta de crédito. Su vida es un continuo desplazarse. Cree firmemente que si no consume es más libre: “tener menos es tenerse más”. Por eso sus únicas posesiones son su guitarra, un maletín para llevar lo que va escribiendo y la ropa que lleva puesta. En 1996 la UNESCO lo declaró “Mensajero Mundial de la Paz”.Su padre abandonó a la familia un día antes que Facundo (último de siete hermanos) naciera. Su madre Sara es expulsada de la casa donde vive, viéndose obligada a cruzar el desierto de la Patagonia de pueblo en pueblo durante nueve años, con siete hijos, sola. Durante los primeros siete años mueren cuatro de sus hermanos de frío y hambre. Facundo creció sintiendo que “era una basura”, como él mismo comenta: “… No conocía otra cosa; pensaba que las cosas lindas eran para otra gente. No me interesaba nada. Sólo quería dormir y morir durmiendo. No quería vivir. Despertarme era una tortura. Me parecía que la vida iba a ser así siempre”.
Odiaba a su padre del que quería vengarse por haberlos abandonado. Odiaba la vida sin conocerla, odiaba a la gente, se emborrachaba y se metía constantemente en pleitos. Cuando le pegaba a alguien era como pegarle a su padre. Pasaba por un restaurante y rompía el vidrio porque su madre no podía comer ahí.
Fue mudo hasta los 9 años y analfabeto hasta los 14, momento en el que un jesuita le enseña a leer y escribir, aprendiendo que podía defenderse en la vida con algo más que los puños.
A los 17 se cruza con otro vagabundo como él que lo saluda diciéndole: “¿Qué pasa príncipe?”. Cuando Facundo le pide explicaciones del apelativo, que vio como una irónica ofensa contra su indigencia, aquel le contesta con una pregunta: “¿Cómo llamas al hijo y a la hija del Rey? —mientras señalaba al cielo son su dedo índice—, ¿cómo no te diste cuenta de eso nunca? Somos hijos del Rey del universo y eso nos convierte en príncipes y princesas”. Fue la primera vez que Facundo sintió que algo estallaba en su interior y que nacía. A partir de ese día su vida cambió radicalmente y comenzó a cantar.
En más de una ocasión le han preguntado si está loco, a lo cual él se remite a la respuesta que su madre dio en una entrevista de televisión, cuando una mujer del público le dijo que hay gente que piensa que Facundo está loco: ”Mi hijo está loco y es lógico porque yo estoy loca. Tiene la locura de Moisés que tuvo una intuición y salió con miles de esclavos en busca de una tierra prometida. He cuidado mucho de que no se meta en la aburrida cordura de la sociedad, con los cuerdos que le tienen mucho pánico a la vida generando prejuicios raciales, religiosos y de todo tipo”.
Esa misma intuición bíblica fue la que le hizo tomar la decisión de comenzar a caminar por el mundo, inspirándole a escribir su canción más famosa: “No soy de aquí ni soy de allá”. Con ella y su guitarra ha dado varias vueltas al planeta ofreciendo sus canciones y su humor; entablando amistad con muchas personas de gran renombre: la Madre Teresa de Calcuta, Krishnamurti, Borges, Arthur Rubinstein, Octavio Paz, Indira Gandhi, Ray Bradbury …
En 1978 su mujer Bárbara y su hija de un año mueren en un accidente de avión. Durante dos años Facundo olvidó los ocho idiomas que hablaba, perdió 30 kilos y perdió la vista parcialmente. Su amigo Krishnamurti, al enterarse de lo ocurrido, le dijo: “Siempre te quita lo que más amas. ¡Cómo te envidio! Qué tarea debe tener pensada para ti. Toda pérdida es una liberación. La vida no te quita cosas. Te libera de cosas”. La Madre Teresa le preguntó: “Facundo, ¿dónde vas a poner el amor que te va a sobrar?”
Su filosofía de vida es bastante simple: ser libre. Es la libertad que dice “no hago lo que quiero sino que quiero lo que hago”.
Ante la pregunta ¿Cuál es el sentido de la vida?, Facundo responde: “Es una fiesta si tienes el valor de aceptar el cáncer como la primavera; es una fiesta si entiendes que la vida es como es y no como debería ser; es una fiesta cuando uno entiende que el único que puede decidir un terremoto o un nacimiento de un niño (que puede ser un profeta o Hitler), es Dios; si tengo el valor de asumirla como es; si gozo las cosas donde están y cuando están. Tengo esto que me dio, no lo que me podría haber dado o lo que yo estaba esperando. De lo contrario es una tortura.”
Cuando le preguntas por el amor y la felicidad te responde: “El amor no se busca, el amor te encuentra, porque es anterior a nosotros. No hacemos el amor, el amor nos hace, nos va modelando, haciéndonos mejores personas cada día. Somos hijos del amor y por eso tenemos la obligación de ser felices, estamos vivos y nacemos para la felicidad”.
“Después de tanto caminar aprendí que hay una sola religión: el amor; hay un solo lenguaje: el del corazón; hay una sola raza: la humanidad; hay un solo Dios, y está en todas partes.”
El texto de este video pertenece al libro de Facundo Cabral:
No estás deprimido, estás distraído
Escucha a Facundo Cabral pronunciarse sobre diferentes temas de la vida y disfruta con su humor inconfundible.





1 comentarios:
No soy de aquí, ni soy de allá...
Eres de todas partes por ser un sabio mensajero del amor y la paz...
Ciudadano del mundo, que un desafortunado sábado acallaron el manantial de su voz. Sus palabras se quedaron en penumbra silenciosamente prendidas en la cornisa del viento. Y desde ese instante su legado de vida, que su buen hacer a engendrado, sigue recorriendo los hemisferios posándose en cada una de las comisuras del tiempo para continuar creciendo con él en el recuerdo.
Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor... Facundo C.
Hoy muchas bitácoras están de luto la mía también, y con estas palabras me sumo al dolor que América latina esta sintiendo en estos momentos.
Pido disculpas por esta intromisión... No puedo evitarlo la tristeza hoy me puede...
Sin olvidarme de desearte un comienzo de semana lo más brillante posible!!
María del Carmen
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